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REVISTA DE MUSEOLOGÍA OT, 2021 AÑO 11, n.º 12, ISSN 2078-0664, ISSNE 2378-0664
Badía-Serra, Eduardo. Hawking responde a las grandes preguntas.
La losofía de Stephen Hawking. Un comentario sencillo al libro Breves respuestas
a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Hawking responde
a las grandes preguntas.
La losofía de Stephen Hawking.
Un comentario sencillo al libro
“Breves respuestas a las grandes preguntas”.
the Philosophy of Stephen Hawking.
A simple remark on the book
“Brief Answers to the Big Questions”
Eduardo Badía-Serra
Director de la Academia Salvadoreña de la Lengua
Miembro del Senado Consultivo
de la Universidad Tecnológica de El Salvador
ebbserra@yahoo.com.mx
Fecha de aceptación: diciembre 2020
DOI: https://doi.org/10.5377/koot.v0i11.10732
URI: http://hdl.handle.net/11298/1188
Resumen
El autor analiza las respuestas que Stephen Hawking da a lo que él llama “grandes
preguntas”, en su libro póstumo “breves respuestas a las grades preguntas”. El
enfoque es de un grave talante losóco, al margen de su expresión cientíca,
en virtud del tono con que el gran cientíco británico atiende tales cuestiones.
Es, puede decirse, un análisis del pensamiento losóco de Hawking, que, por
supuesto, este trata de ubicar dentro de las más cerradas aristas de las ciencias.
Siempre, él creyó que la ciencia juega un papel denitivo en la resolución de
los problemas del hombre y del universo, e incluso arma que solo las ciencias
pudrían dar tales respuestas. En el libro, las intenta.
Palabras clave: Astronomía - Preguntas y respuestas. Cosmología - Preguntas
y respuestas. Espacio y tiempo - Preguntas y respuestas. Ciencia - Preguntas y
respuestas. Existencia de Dios - Preguntas y respuestas. Metafísica - Preguntas
y respuestas. Hawking, Stephen - Pensamiento losóco.
Hawking answers great questions
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La losofía de Stephen Hawking. Un comentario sencillo al libro Breves respuestas
a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Abstrac
The author analyzes the answers that Stephen Hawking gives to what he calls
“big questions” in his posthumous book “Brief Answers to the Big Questions”.
The approach given in this book holds a great philosophical temper--at the mar-
gin of his scientic expression-- in honor to the tone with which the great Brit-
ish scientist takes care of such matters. We could say that it is an analysis of
Hawking´s philosophical thought, which, of course, he tries to place within the
sharpest edges of science. He always thought that science plays a denite role
in the resolution of the problems faced by humans and the universe; he even af-
rms that science is the only one who could provide said answers. In this book,
he tries to answer them.
Key words: Astronomy - Questions and answers. Cosmology - Questions and
answers. Space and time - Questions and answers. Science - Questions and
answers. Existence of God - Questions and answers. Metaphysics - Questions
and answers. Hawking, Stephen - Philosophical thought.
LOS MENSAJES FINALES DE HAWKING.
“Las grandes preguntas de la existencia siguen sin respuesta:
¿Cómo comenzó la vida en la Tierra?
¿Qué es la conciencia?
¿Hay alguien por ahí o estamos solos en el universo?
¿Qué es lo que hace que el universo exista?”
“Nuestro mundo cambiará
enormemente en los próximos
cincuenta años: Descubriremos qué
sucedió en el big bang.
Descubriremos cómo comenzó la vida en la
Tierra. Podremos descubrir si hay vida en
otros lugares del universo.
Crearemos hábitats viables para la especie
humana en otros planetas.”
“Soy optimista.
Miremos a las estrellas y no a los pies.
Seamos curiosos”
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a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Introducción
En respuesta a muchas preguntas que se le hacían regularmente, Stephen
Hawking, abriendo los contenidos de su archivo personal, nos las revela ahora
en una publicación póstuma, un excelente libro, “Breves respuestas a las grandes
preguntas”. El gran cientíco y lósofo británico responde efectivamente a
grandes preguntas: ¿Hay un Dios?, ¿Podemos predecir el futuro?, ¿Qué hay
dentro de un agujero negro?, ¿Nos superará la inteligencia articial?, ¿Hay más
vida inteligente en el universo?, ¿Deberíamos colonizar el espacio?, ¿Cómo
damos forma al futuro?, ¿Es posible viajar en el tiempo?, ¿Sobreviviremos en
la Tierra?, ¿Cómo empezó todo? Enfoca cada una de ellas separadamente, pero
en su conjunto, se puede ver sin dicultad que tiene él una posición unicada en
un todo que podría resumirse en: ¿Qué hace el hombre en la Tierra?, ¿Cuál es su
papel?, ¿Cómo debe reaccionar ante el futuro? En el fondo, una sola pregunta,
una sola preocupación. Hawking trata de responder bajo el manto de la ciencia,
que siempre le ha sabido cobijar, pero no puede marginarse que hay en él una
búsqueda de carácter losóco y teológico incluso, por más que siempre haya
tratado de expresar su rechazo, aunque moderado, a estas dos formas de conocer.
Su amigo y colega Kip S. Thorne, que prologa el libro, expresa al nal de este
que Hawking siempre se sintió atraído por las grandes preguntas, al margen de
si eran cosa de la ciencia o no. Y puntualiza muy sintetizadamente las respuestas
que él da, respuestas estas que intentaré detallar un poco más en las páginas que
siguen, procurando respetar las propias expresiones del autor y de interpretar lo
mejor posible sus contenidos y el sentido que él quiere darle.
En primer lugar, su armación y muy defendida posición de que el universo
tuvo un comienzo, que debió haber comenzado en un tiempo nito, con lo cual
no puede ser innitamente viejo. Es en las singularidades donde comenzó el
espacio-tiempo, dice. Aquí confronta con Einstein, aunque al nal, pareciera
haber un acuerdo, más porque este último modicara su posición inicial de un
universo estable e invariable, que porque Hawking cambiara la suya. Recordemos
que ambos genios nunca se conocieron personalmente, pues Einstein murió
cuando Hawking era solo un niño. En opinión de Hawking, el universo debió
haber comenzado en algún tipo de estado singular, hace aproximadamente unos
10,000 millones de años. Sus trabajos con su amigo y colega Roger Penrose
concluyeron en que en el centro de un agujero negro se aloja una singularidad en
la que el tiempo termina, aunque, como ya he citado, es en las singularidades en
donde también comenzó el espacio-tiempo. Es importante reseñar esto porque
debemos recordar que la ciencia reconoce que, para las singularidades, ella no
tiene explicación válida. Esta es una limitación que siempre encuentro en las
posiciones de Hawking cuando trata de sostener que sólo la ciencia es capaz de
explicarse las grandes preguntas, a pesar de que concluye siempre también de
que hoy por hoy dichas explicaciones fallan.
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Hay un enfoque también muy pronunciado en sostener sus dos famosas teorías de
la “temperatura de Hawking” y de la “radiación de Hawking”, verdaderamente
radicales, y que, dice Thorne, “abrieron los ojos a conexiones profundas entre
la realidad general, (agujeros negros), la termodinámica, (la física del calor),
y la física cuántica, (la creación de partículas donde antes no había ninguna).
Con ello, Hawking llegó a su demostración de que en los agujeros negros hay
entropía, su famosa “entropía residual”, con lo cual estos son seres aleatorios,
aleatoriedad que debe ser proporcional al área de la supercie del agujero. Cita
Thorne que, en la lápida mortuoria de Hawking en la Abadía de Westminster en
Londres, donde yacen sus cenizas entre las de Isaac Newton y Charles Darwin,
está grabada la fórmula para calcular la “temperatura de Hawking”, y que pronto,
la fórmula para calcular la entropía residual de un agujero negro será grabada
también en la piedra memorial de Hawking en el College Gonville and Caius
Cambridge, Inglaterra, donde trabajaba. Los cientícos son muy dados en grabar
esos recuerdos en lápidas y otros monumentos: Solamente deseo recordar aquí
que en la lápida mortuoria de Werner Heisenberg se ha grabado una frase que
reeja su famoso principio de incertidumbre, que más o menos dice que allí
reposan, “en algún lado”, no en uno preciso, los restos del gran cientíco alemán;
y también, que en la lápida de otro gran cientíco germano, Ludwig Boltzmann,
se dejó grabada su fórmula inicial para el cálculo de la entropía absoluta, S
= k log W, transformada luego a la forma S = k ln W. Hawking, sobre la base,
aunque no sólo de sus estudios sobre los agujeros negros, siempre razonó que si
se llegaba a un punto de unión y complementación entre la física cuántica y la
relatividad general, debía dar como resultado la destrucción de la información.
—Pienso yo—, detendría el avance del universo. Einstein también sostuvo una
posición similar, aunque expresada en términos diferentes. Decía él que “algo
faltaba en la física cuántica” que la hacía cientícamente incompleta, lo que le
llevó a las profundas y ahora muy convenientes discusiones con su gran amigo y
colega Bohr. A pesar de ello, Hawking sostiene al nal, matizando su posición,
que “la información no se pierde, pero no se recupera de manera útil”. Es, dice,
“como quemar una enciclopedia, pero reteniendo el humo y las cenizas”.
La preocupación de Stephen Hawking sobre las grandes preguntas fue siempre
permanente y maniesta. Él mismo arma que la ciencia se encuentra cerca
de algunas de las respuestas, pero todavía estas respuestas no se tienen. En
algunas ocasiones, arma que la losofía y la teología no sólo no son referentes
adecuados y oportunos al caso, sino que más bien estos enfoques son limitados
y hasta perjudiciales. En “Agujeros negros y pequeños universos”, (Tribuna,
Plaza y Janes Editores, 1993, Barcelona) ya nos lo va diciendo. Los cientícos
son muy dados a reconocer sus errores, y a cambiar sus posiciones, con lo cual
revelan y conrman el carácter no dogmático de la ciencia. En esta oportunidad,
Hawking nos va diciendo, (VI. Mi posición), que “Quienes deberían estudiar y
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debatir tales cuestiones, los lósofos, carecen en su mayor parte de preparación
matemática suciente para estar al tanto de las últimas evoluciones registradas
en la física teórica…”, y es hasta cáustico cuando continúa a renglón seguido que
“…Existe una subespecie, la de los llamados lósofos de la ciencia, que tendría
que hallarse mejor equipada al respecto…”. Ahora, en este nuevo libro póstumo,
ha dejado dicho que “…Mientras haya vida, hay esperanza”, esperanza que, sin
temor a equivocarme, él la cifra en la ciencia, aunque en un lugar muy recóndito
de su mente acepte que alguna probabilidad existe de que no sea la ciencia sino
la losofía y la religión quienes puedan llegar a una respuesta, aunque sea sólo
más cercana. Hawking es, sin duda alguna, un hombre de fe, pero un hombre
de una fe no convencional, sino una fe en un ser superior, no personal. Einstein,
de nuevo, participaba de una fe similar; baste recordar su pensamiento cuando
hablaba del eterno retorno y del sentimiento cósmico religioso.
Hawking fue siempre un hombre anclado en la realidad, pero profundamente
inuido por la ciencia. Ese fue su carácter denitivo. La ciencia no le dejó
respirar otros ambientes, al menos de manera tan profunda y seria como lo hizo
en aquella. La ciencia le hizo negar, diciéndolo de alguna manera, la religión, el
mito, la tradición, la losofía. Muy a pesar de ello y de una mente centrada en
la ciencia, comprendió que el hombre, al margen de que debía buscar afanosa y
necesariamente una respuesta a esas grandes preguntas que ya hemos señalado,
también tenía otras preocupaciones, otros grandes desafíos, ¿cómo alimentar
a una población en creciente crecimiento, proporcionar agua limpia, generar
energía renovable, prevenir y curar enfermedades, y frenar el cambio climático
global? Aquí en esto último hago alguna consideración. Habla él de un “cambio
climático global”, de origen natural, propio de la dinámica universal misma,
y no de un cambio climático local, y menos aún producido por el hombre,
presionado este siempre por la creencia en su antropocentrismo radical y fatal,
y en su creencia de que es el hombre quien debe dictarle a la naturaleza cómo
debe conducirse, y no al revés.
1
¿Hay un Dios?
Resumamos: Según Hawking (2018) “¿Cómo encaja la existencia de Dios
en su comprensión del inicio y del nal del universo? Y si Dios existiera y
usted tuviera la oportunidad de encontrarse con él, ¿qué le preguntaría?” (p.
52). Así orienta Hawking las preguntas sobre si hay un Dios, y las responde:
Cree que el cómo empezó el universo no fue una cosa escogida por Dios por
razones que no podemos comprender, sino que fue determinada por una ley
de la ciencia. Él acepta que pueda llamarse Dios a las leyes de la ciencia, pero
no sería un dios personal al que pudiera encontrarse y preguntarse tales cosas.
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Respuesta si se quiere elusiva, a lo lejos, metafísica, de una metafísica ligera e
insustancial, si es que, como veremos más tarde, las leyes actuales de la ciencia
no responden a la pregunta por los primeros instantes, y parece que no hay más
acercamientos a ello, superando los tiempos, los espacios y las masas de Planck
determinadas con el uso de sus “Constantes Naturales”. (Hawking, 2018, p.
52). Pero veamos cómo fundamenta Hawking sus respuestas a la pregunta de
¿Hay un Dios? Primero aclara que no tiene ningún resentimiento hacia Dios,
ni quiere dar la impresión de que él ha tratado de refutar su existencia. Esto
es muy importante de comprender. Es un hombre de fe, indudablemente, pero
su fe la expresa de manera diferente, es una especie de “sentimiento cósmico
religioso”, al decir de Einstein, que delata su profunda confrontación interna
ante esta incógnita universal e innita. Claro que objeta: Si se acepta, como él
lo hace, que las leyes de la naturaleza son jas, ¿Qué papel queda para Dios?
Aquí expresa un determinismo total, que luego confronta cuando hace entrar
la indeterminación introducida por Heisenberg. Conocer la mente de Dios es
conocer las leyes de la naturaleza. Cree, tajantemente, que para nales del
siglo actual, el hombre, a través de la ciencia, conocerá la mente de Dios,
pero luego entra en la contradicción: ¿Será la existencia de Dios una pregunta
válida para la ciencia?, a pesar de que insiste en armar que el universo fue
creado espontáneamente de la nada, según esas leyes, que “pueden, o no, haber
sido decretadas por Dios, pero este no puede intervenir para transgredirlas, o
no serían leyes”, con lo cual deja a Dios la libertad de elegir el estado inicial
del universo, pero incluso aquí, como habría leyes, Dios no tendría ninguna
libertad. Yo siento que, Hawking sostiene que Dios es la única forma de abordar
el origen del universo, y que en este abordaje, el papel desempeñado por el
tiempo es la clave denitiva para eliminar la necesidad de un gran diseñador y
para revelar cómo el universo se creó a mismo. El origen nito del tiempo es,
pareciera, para Hawking (2018), la solución a la contradicción, y lo remarca:
“Cuando la gente me pregunta si Dios ha creado el universo, les digo que la
pregunta no tiene sentido. Antes del big bang el tiempo no existía, y por lo tanto
no había un tiempo en que Dios pudiera hacer el universo” (p. 52). Bien, pero
¿es que el “todo” sólo está constituido por el universo? ¿Quién puede armar
que fuera del universo no exista algo, superior innitamente? Y, además, a pesar
de la profunda, cientícamente demostrada por él, teoría de que el tiempo tuvo
un comienzo, este es ahora un asunto no aceptado y más bien debatido por la
comunidad cientíca.
Hawking “tiene fe”, él mismo lo arma y lo acepta. Y su fe la lleva a aceptar que
no hay Dios. Así lo expresa. “No hay cielo ni vida futura”. ¡Terrible armación!
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Pero, entonces, ¿Cómo empezó todo?
Yo siempre, en los escritos de Hawking, me he preguntado por qué él usa
el término Dios tanto en minúsculas como en mayúsculas; y no creo que
sea razonable pensar que ha sido por mera distracción o por que ello sea de
poca importancia. Más bien pienso que en él, como en todos los hombres y
probablemente más en él, que fue una mente inquieta como la de todo cientíco,
esto le oprimía. Pienso que nunca pudo liberarse de tal opresión.
Igual que Penrose, sostenía que el universo “debió” haber tenido un comienzo.
Matemáticamente, esto pareciera irrefutable, y ello no se opone a la visión
teológica y losóca. El asunto es que dicho comienzo parecería no explicable
por la ciencia. El mito y la religión lo explican muy bien. Para la ciencia,
el universo comenzó con el big bang, término despectivo en su origen, y
ello dejaba sin efecto la relatividad general, restándole validez, que, como es
aceptada y demostrada cientícamente, dejaba fuera del alcance de la ciencia
tal explicación.
Aquí recurre Hawking al principio antrópico, que en su forma dura, como
sabemos, arma que el universo tiene que ser más o menos como lo vemos
porque de otra manera no habría nadie para observarlo. El concepto de tiempo
sólo existe en el universo, y en el hombre, agregaría yo. ¿Dios juega a los dados,
o es un jugador empedernido? (Hawking, 2018, p. 68)
¿Y el hombre?
Siempre pensó Hawking que el hombre, como forma de vida inteligente, y
pudiendo dominar la técnica de los viajes espaciales, debería prepararse para
trasladarse a otra estrella. De otra forma, la vida en la tierra estaría condenada
al fracaso. La vida en la tierra comenzó hace unos 500 millones de años, por
una especie de generación espontánea. La evolución humana, por su lado,
comenzó en su etapa crítica, con el desarrollo del ácido desoxirribonucleico
(ADN), el desarrollo del lenguaje, y en lo particular, el lenguaje escrito, que
signica que la información puede transmitirse de generación en generación no
sólo por medio del ADN. Dice Hawking, y esto es muy relevante para nuestra
comprensión de nosotros mismos, que: “La cantidad total de información útil
en nuestros genes es probablemente algo así como cien millones de bits, siendo
un bit, la información que posibilita una respuesta del tipo o no” (Hawking,
2018, p.87). Calculando un poco, concluye que “un ser humano es equivalente
a unos cincuenta libros de Harry Potter, y una gran biblioteca nacional puede
contener alrededor de cinco millones de libros, esto es, más o menos, 10,000
millones de bits. La cantidad de información transmitida en libros o por internet
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es unas 100,000 veces mayor que en el ADN”. Y ello le lleva a considerar que
la información útil del hombre en su ADN probablemente ha cambiado en sólo
unos pocos millones de bits, con lo que la evolución humana de tipo biológica
es de sólo un bit por año. Ello, acoto yo, debiera llevar a la reexión de aquellos
que pretenden que el hombre pueda frenar el cambio climático global.
Hawking cree a pie tendido en la posibilidad, y más bien, en la necesidad, de los
“superhumanos”. Si el hombre no se vuelve un “superhumano”, y permanece
como humano no mejorado, no podrá competir con ellos, morirá, o en el mejor
de los casos perderá importancia. Hay pues, que “rediseñar a la especia humana”
para reducir el riesgo de su destrucción o de su autodestrucción. Esta será evitable
haciendo del hombre un ser inmigrante, no por supuesto al sueño americano,
acoto, sino más bien emigrar y colonizar otras estrellas o planetas, eso sí, estrellas
o planetas cercanas para no hacer imposible para nuestras condiciones el tiempo
del viaje. Hawking cree en la existencia de muchas otras estrellas cuyos planetas
alberguen vida. Y la Tierra no ha sido “visitada por otros ‛seres’”, (los ovnis no
contienen seres del espacio exterior), porque de ser así, la visita de extraterrestres
hubiera sido “mucho más maniesta y probablemente más desagradable”.
Concluye Hawking (2018) diciendo que “un encuentro con una civilización
más avanzada, en nuestra etapa actual, podría resultar un poco como cuando los
habitantes originales de América conocieron a Colón” (p. 95), y no cree él que
mejorarían con tal encuentro.
3
La “teoría de variables ocultas” y la predicción del futuro.
La visión de Laplace del determinismo cientíco fue socavada por el
indeterminismo del principio de incertidumbre de Heisenberg, de acuerdo
con la cual no sería posible predecir el futuro. ¿Cómo puede predecirse el
futuro si ni siquiera se pueden conocer con suciente exactitud la posición y
la velocidad de una partícula? Esto, por cierto, es una crítica al absolutismo de
las computadoras, que, por muy poderosas que estas sean, si se le introducen
datos decientes producirán predicciones decientes. Como hemos dicho ya,
Einstein no aceptaba que la naturaleza actuara aleatoriamente, a pesar de sus
dudas internas en cuanto al asunto. Cuando dijo “Dios no juega a los dados”,
se siente que lo dijo dudando de ello. Él creía que la incertidumbre era una
cuestión provisional, y que en el fondo la naturaleza era determinista y en ella
todo estaba denido.
Esta visión de Einstein es lo que se conoce ahora como teoría de variables
ocultas, con lo cual trataba de conciliar incorporando el principio de
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incertidumbre a su posición determinista. Hawking pensaba que esta teoría era
incorrecta, como parece haber comprobado el físico británico John Bell. Según
esta comprobación, Dios está sujeto también al principio de incertidumbre. Dios
juega a los dados con el universo, y Hawking siempre remarcó ello diciendo
que no sólo jugaba a los dados, sino que era un jugador inveterado. Esto es
importante de considerar, aunque sin embargo el que Dios juegue a los dados
con el universo no signica, al menos necesariamente, que no haya sido Él
quien lo creó.
Hawking, ante la pregunta de si las leyes que rigen el universo permiten predecir
exactamente lo que va a suceder en el futuro, responde que “la respuesta breve
es no, y sí”, y la dicultad la hace residir, no en las leyes de la ciencia sino en la
dicultad de los cálculos. (Hawking, 2018, p. 101)
4
¿Es posible viajar en el tiempo?
¿Tiene algún sentido organizar una esta para viajeros en el tiempo? ¿Esperaría
que alguien regresara del futuro? Así se pregunta Hawking, resumiendo la
respuesta a este enigma natural muy coloquialmente:
“En 2009 organicé una esta para viajeros del tiempo en mi College,
Conville y Caius en Cambridge, para una película sobre viajes en el
tiempo. Para asegurarme de que sólo llegaran viajeros genuinos en
el tiempo, no envié las invitaciones hasta después de la esta. El día
señalado, me senté en la universidad esperando, pero nadie vino. Me
decepcionó, pero no me sorprendió, porque había demostrado que si
la relatividad general es correcta y la densidad de energía es positiva, el
viaje en el tiempo no es posible. Me hubiera encantado que alguna de
mis suposiciones hubiera sido falsa”. (Hawking, 2018, p. 142)
Veamos: Lo que Hawking comprueba con su esta, esto es, no puede viajarse
en el tiempo, luego lo matiza. No puede ello ser posible, aunque no de manera
absoluta. Su conclusión en este caso es que “los viajes espaciales rápidos o los
viajes en el tiempo no pueden ser descartados por nuestra comprensión actual,
aunque causarían grandes problemas lógicos, así que es esperable que haya una
ley de protección cronológica que evite que ‘las personas regresen y maten a
nuestros padres’” (Hawking, 2018, p. 143). Esto tiene su explicación.
Ha habido muchos intentos para demostrar que es posible viajar en el tiempo.
Hawking reere algunos de ellos: Kurt Godel, el matemático, encontró en 1948
una solución a las ecuaciones de campo de la relatividad general que representa
un universo en el que todo su conjunto está girando, con lo cual, en un universo
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así, una nave espacial podía partir y regresar antes de haber partido. Esto molestó
a Einstein, quien no aceptó que su relatividad general pudiera demostrar tal
cosa, y aparentemente, el error de Godel fue el no considerar que el universo se
expande. Otro intento de demostrar la posibilidad de viajar en el tiempo es el de
las llamadas cuerdas cósmicas viajando una respecto a la otra casi a la velocidad
de la luz. Un tercer intento, expone Hawking, es el del llamado Efecto Casimir,
muy conocido. Un cuarto intento que él describe es el de la teoría de la “Suma
de Historias”, expuesta por el físico Richard Feynman:
Según la teoría cuántica, el universo no tiene una única historia sino
todas las historias posibles, cada una de ellas con su propia probabilidad;
pero en algunas historias, el espacio-tiempo estará tan curvado que
los objetos como los cohetes podrán viajar al pasado. Esto es lo que
precisamente Hawking intentaba ver en su esta. Pero resulta que cada
historia es completa y autónoma, y describe no sólo el espacio-tiempo
curvo sino todos los objetos que contiene, por lo que un cohete no
puede transferirse a otra historia alternativa cuando regresa de nuevo,
es decir, todavía se encuentra en la misma historia, que tiene que ser
autoconsistente. ¿A qué lleva lo anterior? A demostrar que si el espacio-
tiempo está tan deformado que las posibilidades de viajar en el tiempo
son realmente muy pequeñas, reducidas a una región microscópica.
Eduardo Badía Serra
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Hawking comienza su argumentación exponiendo, a manera de ilustración, las
características de las diferentes geometrías no euclidianas, particularmente las
de Riemann y Lovachevski, así como la conexión existente entre el espacio
y el tiempo en el espacio-tiempo. Ello para poder demostrar posteriormente
que todo lo que se necesita para viajar en el tiempo es una nave espacial
que pueda viajar a una velocidad mayor que la velocidad de la luz; pero ya
Einstein había predicho que para ello se necesitaría una potencia innita. La
evidencia, ahora ya irrefutable, de que el espacio y el tiempo están deformados,
y la imposibilidad de viajar a una velocidad mayor que la de la luz, hacen que la
posibilidad de viajar en el tiempo regresando al pasado sea innitesimalmente
muy pequeña. No pueden descartarse tales posibilidades, y Hawking señala que
la posibilidad real para que ello suceda es que se compruebe experimentalmente
la teoría M, esto es, una teoría que unique la teoría de cuerdas, y que la
esperanza de unir la relatividad general con la teoría cuántica en una “Teoa
del Todo”. En ella, el espacio-tiempo debería tener once dimensiones y no sólo
las cuatro que experimentamos; de estas once dimensiones, siete, dice Hawking
(2018), “están acurrucadas en un espacio tan pequeño que no las notamos”,
(p. 142) y sólo los cuatro restantes, las que conocemos, son bastante planas y
constituirían lo que se llama espacio-tiempo. Pero si se lograra que las cuatro
dimensiones planas conocidas del espacio-tiempo se mezclaran con las siete
desconocidas altamente curvadas o deformadas, la posibilidad de viajar en el
tiempo sería entonces mayor.
5
¿Sobrevivir en la Tierra o colonizar el espacio?
En mi opinión, Hawking pareciera señalar que el hombre está siendo sujeto de
tres ataques que lo obligarán, para él sin ninguna duda, a escapar de la Tierra
colonizando el espacio. No hay posibilidad alguna de que el hombre pueda
sobrevivir en la Tierra, en los términos de un mediano plazo.
Primero, un ataque de la naturaleza: Hawking reconoce el cambio climático y
el calentamiento global, lo hace dramáticamente y señala al hombre como su
causante, pero cree que ambos fenómenos pueden revertirse con la tecnología
de la que ya se dispone al momento, y que lo que hace falta es voluntad política.
El hombre, dice, se está quedando sin espacio, y los únicos que le estarán
disponibles se encuentran en otros mundos.
Segundo, un ataque del hombre mismo contra mismo: La Tierra puede ser
destruida por un ataque nuclear, por efecto de una guerra nuclear. El hombre se
está acercando progresivamente a esta posibilidad, como producto de la ceguera
y la necedad de los principales dirigentes políticos.
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REVISTA DE MUSEOLOGÍA OT, 2021 AÑO 11, n.º 12, ISSN 2078-0664, ISSNE 2378-0664
Badía-Serra, Eduardo. Hawking responde a las grandes preguntas.
La losofía de Stephen Hawking. Un comentario sencillo al libro Breves respuestas
a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Y nalmente, un ataque espacial: Hawking cree que el universo no es un lugar
muy amigable, y menos, atractivo; antes bien, es un lugar violento, poblado
por seres violentos, como las supernovas, los agujeros negros, los asteroides,
etc. Estos seres podrían desencadenar procesos que podrían terminar con la vida
en la Tierra.
Hay, pues, para él, “razones por las cuales deberíamos aventurarnos en el espacio,
en lugar de quedarnos quietos” (Hawking, 2018, p. 148). Como el hombre es
un explorador natural, cosa que le eleva espiritualmente y le ennoblece, así
dice, que este salga de la Tierra es una necesidad y un deber, visto esto bajo
una escala de globalidad. Explorar otros sistemas solares puede ser la única
salvación. Si esto no se hace, la catástrofe es inminente, e incluso la sitúa muy
tajantemente en un año, el año 2600. Para ese año, dice, “toda la población
estaría en pie, hombro contra hombro, y el consumo de electricidad haría que la
Tierra brillara al rojo vivo. Si fuéramos poniendo uno al lado de otro los nuevos
libros que van siendo publicados tendríamos que movernos a unos 60 km/h
para mantener el ritmo con el extremo de la línea. Por supuesto, hacia 2600,
los nuevos trabajos artísticos y cientícos vendrán en formatos electrónicos en
lugar de libros y documentos físicos. Sin embargo, si continuara ese crecimiento
exponencial, aparecerían diez nuevos artículos por segundo en mi especialidad
de física teórica y no habría tiempo para leerlos” (Hawking, 2018, p. 152).
¿Cuál es la alternativa? Y aquí vuelve a remarcar en la necesidad de unir la
relatividad general con la teoría cuántica en una teoría única del Todo”, la única
forma que el hombre tendría para poder dominar la naturaleza. Ello, unido a que
la tecnología permita que pueda aumentarse la complejidad del ADN humano
de tal forma que no sea necesario esperar el lento proceso de la evolución
biológica, llevando a un rediseño total y completo del hombre en los próximos
mil años. En síntesis, Hawking apunta aquí al diseño de humanos mejorados
altamente, con todo y los problemas sociales y políticos que ello acarrearía
en relación con los humanos que permanecieran no mejorados. En el fondo,
que los sistemas electrónicos puedan avanzar y situarse delante de los sistemas
biológicos, o al menos al mismo nivel. Hawking dice que eso le preocupa y no
lo desea, pero debe aceptarlo porque será inevitable, no en los próximos cien
años, pero sí antes que nalice el milenio.
¡Hay que prepararnos para el espacio! Esto lo viene señalando ya desde
principios del siglo. Hablaba entonces de la “civilización poshumana”, del
hombre geneticum y del “Armagedón tecnológico”. Ahora, en sus breves
respuestas a las grandes preguntas, lo conrma y vuelve sobre ello. ¡Hay que
colonizar el espacio!, dice, y ello, para él, no será caro en relación con otros
gastos que el hombre hace sobre asuntos menos sustantivos.
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Badía-Serra, Eduardo. Hawking responde a las grandes preguntas.
La losofía de Stephen Hawking. Un comentario sencillo al libro Breves respuestas
a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Primero, dice, la Luna; luego, Marte. Esos son los primeros pensamientos.
Pero Hawking no confía mucho en ellos como un lugar para vivir sino más bien
como una base para viajar luego al sistema solar. A Marte, incluso, lo siente
frágil y además la llegada del hombre podría contaminarlo o contaminarse él
mismo con su contacto, contaminando a la Tierra si hay un retorno. Más bien,
piensa él en Júpiter y Saturno, en las lunas de estos planetas; y, saliendo ya
del sistema solar, en aquellos espacios que se estima que son parecidos a la
Tierra, y que están en la forma de ser habitados. Propone diez, de los cuales
habla de “Próxima b”.
Reconoce Hawking que estas son posibilidades inmensamente remotas, pero
que no son asunto de ciencia cción sino de ciencia real. Está seguro de que
deben buscarse y encontrarse opciones. Y de nuevo, ello lo ve en la unión
de la relatividad general con la teoría cuántica, como ya se ha dicho, así
como en el desarrollo del hombre modicado, del “hombre poshumano”, del
“hombre geneticum”.
Hawking pareciera fantástico en cuanto a este tema. Pero él es Stephen Hawking,
y sus repuestas vienen de un genio, con lo cual de ninguna manera podrían
desestimarse. Es probable que tenga razón, y que sean las limitaciones expectativas
del hombre actual las que no permitan leer el futuro tal y como él lo hace.
6
¿Nos sobrepasará la inteligencia articial?
Este pareciera ser un asunto de gran debate mundial en los círculos cientícos
y tecnológicos, probablemente debido al avance extraordinario de los sistemas
computacionales y de otros tipos. Hawking es consciente de que la inteligencia
articial ayudaría a la humanidad a resolver muchos de los graves problemas
que la aquejan, particularmente en áreas tan sensibles como la salud, la
alimentación, los procesos productivos, etc.; pero también lo es en el sentido de
los graves problemas que podría ocasionar su mal uso, uno de estos, por ejemplo,
que señala repetidamente, la inadecuada manipulación del ADN. Sin embargo,
aconseja que el hombre no tema al cambio sino haga que este funcione a su favor.
“Cuando inventamos el fuego dice -nos equivocamos repetidamente y luego
inventamos el extintor. Pero con tecnologías más poderosas como por ejemplo
armas nucleares, biología sintética e inteligencia articial fuerte, deberíamos
planicar el futuro y tratar de hacer las cosas bien a la primera, porque puede ser
la única oportunidad que tengamos. Nuestro futuro es una carrera entre el poder
creciente de nuestra tecnología y la sabiduría con que la usemos. Asegurémonos
de que gane la sabiduría”. Aquí, sólo acoto: El hombre produce la tecnología, en
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este caso, la inteligencia articial, y la usa; está en el hombre, entonces, denir
hasta cuándo y cómo.
Hawking insiste en su concepto del poco desarrollo del cerebro humano, cosa
que viene siendo señalada por él en muchos de sus escritos. Para él, no hay
diferencia signicativa entre cómo funciona el cerebro de una lombriz y la
computadora; y tampoco, hay mayor diferencia entre el cerebro humano y el
de una lombriz de tierra. Concluye:” Por lo tanto, las computadoras pueden, en
principio, emular la inteligencia humana o incluso superarla”. Utiliza el genio
inglés un silogismo extremadamente clásico en mi concepto, cuando hace tal
comparación y deriva tal conclusión. Y continúa comparando, sobre la base de
lo anterior: “Cuando una inteligencia articial supere a los humanos en el diseño
de más inteligencia articial, de modo que pueda mejorarse recursivamente
a sí misma sin ayuda humana, podemos enfrentarnos a una explosión de
inteligencia que nalmente de lugar a máquinas cuya inteligencia supere a la
nuestra en más de lo que la nuestra supera a la de los caracoles”. Aquí, el asunto
es que la computadora pueda mejorarse sin ayuda humana, recursivamente dice
Hawking; pero la mayoría de autores, no todos ciertamente, consideran que
esto no será posible, y que las máquinas seguirán dependiendo del hombre.
Pareciera que a Hawking le preocupa que la inteligencia superior pueda superar
a la inteligencia humana, produciendo máquinas “altamente inteligentes como
la ciencia cción”, pero observa y anticipa que descartar tal posibilidad sería
un error, y, dice, “potencialmente nuestro peor error”. Ello suena un tanto
determinista, y fatalista si se quiere.
En este caso de la inteligencia articial, Hawking, repetidamente, mantiene
dudas ocultas pero reales. No puede negarse que, como cientíco y admirador
de la ciencia que es, simpatiza con la idea de que esta pueda superar al hombre
e incluso dominarlo, una de las opciones, la inteligencia articial; pero advierte
repetidamente sobre tantos peligros, a la vez que revierte señalando por otro
lado tantas ventajas para la humanidad. “El éxito en la creación de inteligencia
articial – dice – sería el mayor acontecimiento en la historia de la humanidad.
(Hawking, 2018, p. 176)
“Pasamos mucho tiempo estudiando historia que, seamos sinceros, es sobre
todo la historia de la estupidez. Así pues, es un cambio bienvenido que la gente
esté estudiando, en lugar de eso, el futuro de la inteligencia” (Hawking, 2018,
p. 183); pero casi a continuación, previene: “Por desgracia, (este éxito, este
acontecimiento), poda ser el último, a menos que aprendamos como conjurar
sus riesgos……Mientras que las formas primitivas de inteligencia articial
desarrolladas hasta ahora han demostrado ser muy útiles, temo las consecuencias
de crear algo que pueda igualar o superar a los humanos”.
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Entre sus entusiasmos y sus sobresaltos sobre esto de la inteligencia articial,
no cabe duda de que él, el cientíco, se entusiasma con tal desarrollo, pero
también él, el lósofo, se preocupa por sus efectos. De que la inteligencia
articial superará la inteligencia humana, parece, sin embargo, y al margen de lo
anterior, que Hawking no tiene duda, a pesar de que siempre también armaba
que la imaginación era el atributo más poderoso del hombre, y de que la mente
humana era algo increíble, y más aún si sabe acompañarse de la investigación
y el asombro.
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Algunas impresiones nales
Según Hawking (2018) los restos de Stephen Hawking se encuentran enterrados
en la abadía de Westminster, entre los de Isaac Newton y Charles Darwin. Su
voz, en el momento de su entierro, fue transmitida telescópicamente por un
radiotelescopio hacia un agujero negro. Semejante homenaje, semejante
reconocimiento, es, justamente, único, pero justo.
Stephen Hawking fue un eterno esclavo de la ciencia. Creyó en ella ciegamente.
Creyó que la ciencia lograría hacer que el hombre superara y resolviera todos
sus problemas. También, que la ciencia respondería a las grandes preguntas.
Todo lo supeditó a la ciencia.
A pesar de ello, al momento de su muerte, los grandes problemas del hombre no
han sido resueltos, y las grandes preguntas eternas siguen sin respuesta. Él cree
que al nal, y muy pronto, ambos asuntos encontrarán la solución, pero tiene
desconanza y temores, y estos precisamente residen en el hombre mismo, y no
en sus productos cientícos. Bajo ese pensamiento murió.
Como cientíco ya se ha dicho todo. Como lósofo, que lo fue y en gran medida,
siempre fue crítico de la corriente tradicional. Vio a la losofía de otra manera,
tal y como tantos otros lósofos-cientícos actuales de la talla de Penrose, de
Heisenberg, de Schrodinger, de Prigogine. Fue un conocedor de la historia de la
losofía, la que estudió mucho, tanto como criticó sus caminos.
Creo que Hawking reconoció que no hay hoy por hoy respuestas a las grandes
preguntas. No es su culpa. Mientras la ciencia no entre en el conocimiento
de lo que sucedió antes de los tiempos, de los espacios y de las masas de
Planck, no habrá respuesta sobre el universo; mientras no se logre descifrar
el misterio del primer coacervado, no habrá respuesta para la vida; mientras
no se encuentre el sentido último del hombre en la vida, no habrá respuesta
para la humanidad.
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La losofía de Stephen Hawking. Un comentario sencillo al libro Breves respuestas
a las grandes preguntas. Págs. 8-23.
Pero el universo es un enigma. Stephen Hawking intentó descifrarlo, no lo
logró, aunque siempre creyó que alguien más lo lograría, y ese alguien tendría
que apoyarse, sin duda para él, en los brazos de la ciencia. (pp.144-160)
Reexión del autor
Referentes bibliográcos
Hawking, S. (2018). ¿Cómo empezó todo? Breves respuestas a las grandes
preguntas (p. 68) [versión de Adobe Acrobat Reader]. Recuperado de
http://www.librosmaravillosos.com/breves_respuestas_a_las_grandes_
preguntas/pdf/Breves_resp
Hawking, S. (2018). ¿Cómo empezó todo? Breves respuestas a las grandes
preguntas (p. 142) [versión de Adobe Acrobat Reader]. Recuperado de
http://www.librosmaravillosos.com/breves_respuestas_a_las_grandes_
preguntas/pdf/Breves_resp
Hawking, S. (2018). ¿Es posible viajar en el tiempo? Breves respuestas
a las grandes preguntas (pp. 142-143) [versión de Adobe Acrobat
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Hawking, S. (2018). ¿Hay un dios? Breves respuestas a las grandes preguntas
(p. 52) [versión de Adobe Acrobat Reader]. Recuperado de http://www.
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Hawking, S. (2018). ¿Sobreviviremos en la tierra? Breves respuestas a
las grandes preguntas (pp. 144-160) [versión de Adobe Acrobat
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Sanz Lastra, S. (2018). Frases de Stephen Hawking para reexionar. Recuperado
de https://es.linkedin.com/pulse/frases-de-stephen-hawking-para-
reexionar-santiago-sanz-lastra-axa-
Pieza de Exposición
Museo Universitario de Antropología
Cuenco